Casi al mismo tiempo en que el presidente Felipe Calderón rendía un homenaje a Edgar Eusebio Gómez, comandante de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), asesinado el jueves, se informó que el titular de la fiscalía capitalina, Esteban Robles Espinoza, se convirtió en el tercer cargo que pierde la vida en un ataque en lo que va del mes.
Robles Espinoza, de 52 años, fue acribillado a balazos en su automóvil cuando salía de su domicilio.
El pasado 2 de mayo, José Aristeo Gómez Martínez, director de área del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva (PFP) de México, también fue muerto a tiros.
Los asesinatos de los tres altos mandos ocurrieron en la capital y se ha especulado que se trata de una guerra selectiva contra jefes policiales que se destacaron por su lucha contra el crimen organizado y los carteles de la droga.
Una guerra sin cuartel
"Lejos de atemorizarnos o amedrentarnos, redoblamos el esfuerzo en la lucha contra el crimen organizado, porque sabemos que lo que está en juego es el futuro del país", sostuvo hoy el presidente Calderón, al inaugurar un hospital en el estado de Tamaulipas (norte), fronterizo con EU.