El rotativo señala que Fritzl, un técnico electricista hoy jubilado y de 73 años, ha criticado a la prensa por informar arbitraria y parcialmente sobre él: "No soy un monstruo", dijo.
Recuerda que quiso salvar a su hija-nieta
Recuerda que el 19 de abril él mismo decidió sacar del sótano y llevar al hospital a Kerstin, de 19 años, su hija-nieta, debido a su grave estado de salud, precisamente para salvarla.
Kerstin nació en el calabozo subterráneo, construido por Fritzl en el sótano de su vivienda de la localidad de Amstetten, a 130 kilómetros de Viena, para mantener a su hija en cautiverio, y vivió allí, sin luz natural, hasta el día en que su abuelo-padre la sacó, en estado inconsciente.