Además, dos de los cadáveres tenían la cabeza cubierta con bolsas de plástico de color negro. Los dos agentes federales asesinados estaban asignados en Ciudad de México y en la localidad turística de Acapulco, al oeste del país, respectivamente.
Por su parte, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses practica la necropsia a los cadáveres, que prevé concluir este mismo jueves.