El diputado local Francisco Saracho, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), dijo que no se trata de un matrimonio legal sino de "un pacto civil", un "negocio jurídico" entre personas del mismo o diferente sexo.
Fin de conductas discriminatorias
Se trata, dijo, de "un mecanismo que promueve la desaparición de conductas discriminatorias", aunque aclaró que el pacto no permite la adopción.
A esta ley se opuso el conservador Partido Acción Nacional (PAN), del presidente Felipe Calderón, que consideró que se trata de legalizar un "matrimonio disfrazado entre homosexuales".
Luz verde del PRD
El líder del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Distrito Federal, Martí Batres, calificó entonces de positiva la aprobación de la ley porque "será un punto de referencia para un debate nacional".
Batres aseguró que esta resolución no afecta "a nadie, sino por el contrario, esto beneficia a mucha gente oprimida; el movimiento gay que ha sido objeto de discriminación y odio, ahora contará con esta ley".
No obstante, el grupo parlamentario del conservador PAN intentó frenar sin éxito esta ley al considerar que contiene irregularidades jurídicas, y de otras normas locales.