"Observé que tenía algo, pero no le di importancia y no fue hasta el miércoles de ceniza cuando fue notorio, y empecé a comentarle a los vecinos y luego empezaron a llegar muchas personas para ver el milagro", comentó María Guadalupe Salazar, propietaria de la imagen.
La mujer, que habita una humilde casa de madera y cartón, aseguró que al estar con sus familiares, de pronto un día notó que la virgen lloraba.
No obstante el fervor religioso mostrado por los habitantes de Nuevo Laredo, la iglesia Católica pidió prudencia ante los hechos, indicando que es necesaria una investigación a fondo. "No podemos decir que se trata de un milagro hasta que no se haga una investigación correspondiente", explicó el sacerdote Aníbal Carvallo.