La confrontación trajo a la memoria de los mexicanos la sangrienta Guerra Cristera (1926-1929) que enfrentó a fuerzas federales con grupos armados de la Iglesia Católica, después de que el Estado atacó el activismo político de la Iglesia y obligó al cierre de escuelas religiosas y expulsión de sacerdotes extranjeros.
La decisión fue replicada con la suspensión de cultos porque la jerarquía consideró que no existían garantías para ejercer su ministerio.
Guerra Cristera
La situación política actual no se parece a la de la Guerra Cristera y tampoco hay un Estado que quiera cancelar la libertad de cultos.
Pero el riesgo que existe con esta confrontación es despertar al ala radical de la Iglesia Católica y exacerbar los ánimos de izquierdistas, aún inconformes con los resultados de la elección presidencial de 2006, de la que denuncian que hubo fraude, dijeron hoy a Efe dos analistas políticos.
Cierre de la catedral
Después de esa acción, la Archidiócesis de Ciudad de México decidió cerrar de manera indefinida la catedral metropolitana, una medida "muy fuerte", de acuerdo con analistas, tomando en cuenta que el 90% de los mexicanos se declara católico.
Este no es el primer choque entre la Iglesia Católica y la izquierda, que en el la capital gobierna con el alcalde Marcelo Ebrard, conocido aliado de López Obrador.
En anteriores ocasiones, supuestos simpatizantes izquierdistas ingresaron a la catedral para insultar al arzobispo Norberto Rivera, quien denunció en octubre pasado que ha recibido amenazas de muerte.
"Es una situación delicada y el riesgo de esta confrontación es la posibilidad de que se despierten los radicales de derecha que ya han actuado en otras épocas", dijo Salvador García Soto, analista del diario 'El Universal'.
Excesos
Para este experto, quien consideró que los izquierdistas se excedieron con su irrupción a la catedral, la intención de magnificar este hecho por parte de la Iglesia es avanzar en sus demandas de mayor intervención en la vida política del país.
Desde hace años, la Iglesia católica mexicana ha demandado mayor acceso en los medios de comunicación y que se permita la educación religiosa en escuelas públicas, en un país donde la educación es laica.
"No creo que se llegue a formar un grupo armado católico, pero sí que la Iglesia aproveche la coyuntura para avanzar en sus demandas", agregó García Soto.
En tanto, el politólogo José Antonio Crespo dijo que la Guerra Cristera se ha traído a colación sólo porque ese conflicto se inició precisamente con el cierre de la catedral, pero aclaró que la situación y las condiciones políticas son diferentes.
Iglesia y Estado
Entonces, recordó, era una confrontación entre la Iglesia y el Estado y "nadie tiene la disposición de cancelar la libertad de cultos, como sí ocurrió en la Guerra Cristera".
Crespo dijo que esta situación pone en relevancia el hecho de que persiste la disconformidad con los resultados de las elecciones de 2006 entre los simpatizantes de López Obrador.
En el mitin del domingo, día del incidente, López Obrador reunió a unos 90.000 seguidores en la plaza de Zócalo, donde a un costado se ubica la Catedral, para arengarlos a defender la industria petrolera de un supuesto plan de privatización.
Líderes políticos de distintas corrientes, incluida la izquierda, hicieron este martes llamamientos a la mesura al tiempo que reprobaron la irrupción violenta a la catedral.