"Las elecciones de Estado no regresarán", afirmó Fox, el primer presidente mexicano surgido de la oposición tras siete décadas ininterrumpidas de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El país está inmerso en una fuerte batalla política con vistas a las presidenciales de 2006, en las que tienen posibilidades de ganar los partidos Acción Nacional (PAN), el PRI y el izquierdista de la Revolución Democrática (PRD).
Antes del informe, un grupo de legisladores de oposición presentó su postura crítica ante funcionarios, congresistas e invitados, pero no fueron escuchados por Fox, quien por protocolo, llega al Congreso después de los discursos de los diputados y senadores.
Imparcialidad en las presidenciales de 2006
Prometió ante el Congreso que las elecciones presidenciales de julio de 2006 recibirán un trato imparcial de su Gobierno y aseguró que la era de las crisis económicas recurrentes llegó a su fin.
"Las elecciones de Estado no regresarán", afirmó Fox, el primer presidente mexicano surgido de la oposición tras siete década ininterrumpidas de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
"La democracia ha valido la pena, porque la tolerancia es ahora un valor que une a la sociedad porque se combate la discriminación y se respetan los derechos humanos", dijo.
"La libertad ha derrotado al miedo", aseguró en aparente referencia a los años en que el PRI se imponía en las elecciones bajo métodos poco ortodoxos.
Como parte de los cambios en el país, Fox dijo que "la era de las crisis económicas recurrentes ha llegado a su fin. La estabilidad es el piso firme del crecimiento, el bienestar y el progreso".
Aseguró que el país está en la ruta hacia un futuro "de mayor prosperidad y justicia social", pero admitió la gravedad de la pobreza y la inseguridad. "La pobreza es el mayor reto del Estado mexicano", dijo el mandatario y expresó que "la pobreza lastima y la desigualdad ofende".
Pobreza e inseguridad
En México, la mitad de los 106 millones de mexicanos viven en la pobreza, además el país es sacudido desde hace varios meses por la violencia del narcotráfico, que ha dejado este año unas 700 muertes, principalmente en el norte.
Fox reconoció que "la inseguridad es el problema que más preocupa a la gente" y dijo que es un asunto en el que los gobiernos federal y estatales y el Congreso tienen "más deudas pendientes".
Dijo que frente a ese fenómeno el país necesita una "respuesta ahora" por parte de las autoridades responsables. Desde junio pasado el gobierno federal aplica el plan "México seguro" por el que militares y policías combate al narcotráfico en varios estados, principalmente del norte, aunque en las últimas fechas se ha extendido a otros puntos del país.
Para analistas, el plan no ha rendido los resultados esperados ya que casi a diario aparecen en las calles personas ajusticiadas por narcotraficantes y en ciudades como Nuevo Laredo, vecina a Texas (USA), el número de muertes violentas suma este año 120.
El mandatario reiteró la necesidad de buscar acuerdos con el Congreso para aprobar las reformas fiscal, energética y laboral, así como efectuar los cambios al sistema de pensiones del sector público, Añadió que es urgente también profundizar la reforma política para actualizar los mecanismos de la gobernabilidad democrática.
Antes de la presentación del informe, legisladores de todos los partidos representados en el Congreso presentaron sus posturas, varios de ellos fueron muy críticos con el mandatario. "No hay nada que celebrar, el gobierno de Fox es un fracaso", dijo el legislador Joel Padilla, del Partido del Trabajo (PT).
Por su parte, el diputado izquierdista Pablo Gómez dijo que en general la gestión del gobierno de Fox arroja un saldo negativo si se compara con las promesas que hizo durante su campaña electoral, en la que prometió, entre otras cosas, que la economía crecería el siete por ciento anual.