Tres cohetes Al-Kasam, de fabricación rudimentaria y disparados por milicianos de la Yihad Islámica en la franja de Gaza, impactaron ayer en territorio israelí sin causar víctimas, en el incidente más grave desde que el pasado jueves Israel y la milicia islámica Hamás que gobierna ese territorio palestino iniciaron un alto el fuego.
Después las consultas en materia de seguridad mantenidas ayer entre el primer ministro, Ehud Olmert, y el titular de Defensa Barak, los medios apuntaban a que Israel respondería al fuego disparado desde Gaza.
Debilidad de la tregua
Desde que se inició el alto el fuego, Israel ha aumentado la cantidad de productos que entran en la franja en un 30 por ciento, como se comprometió con Egipto, país que medió para que se alcanzara el acuerdo de tregua.
Pese a que la Yihad Islámica dijo avenirse al acuerdo para el cese de las hostilidades junto a otras facciones armadas palestinas y a que la tregua no rige en Cisjordania, este grupo asumió la autoría de los ataques del martes, en respuesta a la muerte a manos de fuerzas israelíes de uno de sus miembros en la ciudad cisjordana de Naplusa.
El primer ministro israelí condenó ayer el disparo de cohetes, que calificó de "flagrante violación del acuerdo de alto el fuego por parte de los grupos palestinos en la franja", suceso del que fue informado poco después de regresar de Egipto, donde se entrevistó con su presidente, Husni Mubarak.