En la frontera entre México y Estados Unidos es habitual que los ‘polleros’ (traficantes de personas) despojen a los emigrantes de sus pertenencias, por lo que éstos quedan en una situación de extrema necesidad que facilita su reclutamiento por la delincuencia organizada.
Al participar en el programa, los emigrantes cubrirán sus demandas básicas de alimentación, salud y transporte, antes de regresar a sus lugares de origen.
El programa de la CNDH
La iniciativa comenzará a aplicarse en Tijuana, vecina de San Diego, pero sus promotores esperan que en el presente año se extienda a otras ciudades fronterizas de los estados de Baja California, Sonora y Chihuahua.
En su intervención, Soberanes defendió la necesidad del programa, pues "la migración y la trata, si bien no tienen una relación exclusiva, sí comparten experiencias de indefensión, así como visiones de atención que es urgente poner en práctica".
Cada año, unos 500.000 mexicanos cruzan a Estados Unidos por alguno de los puntos de los 3.200 kilómetros de la frontera entre ambos países y se calcula que unos 500 mueren en su intento de traspasar la línea divisoria, especialmente por el desierto de Sonora (México)-Arizona (Estados Unidos).