En declaraciones difundidas por la televisión oficial, Bachir aseguró que "el ataque chadiano contra Jartum ha sido totalmente abortado" y que las fuerzas de seguridad sudanesas persiguen en la actualidad a los rebeldes, algunos de los cuales se han infiltrado en los barrios residenciales de la capital.
El presidente sudanés acusó, además, a su homólogo chadiano, Idris Deby, de haber dado ordenes para armar a los rebeldes, que entraron en Sudán bajo la dirección de Jalil Ibrahim, dirigente del Movimiento de Justicia e Igualdad (MJI) -uno de los grupos rebeldes de Darfur-, a quien calificó de un "agente del régimen chadiano".
Toque de queda
"El régimen de Deby pagará el precio de su ataque contra Jartum", advirtió Bachir, quien aseguró que "la situación está ahora bajo control" en Um Dorman, la ciudad gemela de Jartum donde estallaron los enfrentamientos entre los insurgentes del MJI y el Ejército.
El ministerio del Interior sudanés anunció anteriormente la prolongación del toque de queda, declarado en Jartum, hasta un próximo aviso, ya que todavía se encuentran armas y cadáveres en las calles después de los combates.