El Día de Muertos es una tradición que no se olvida
Una vez al año México se llena de olor a cempazúchitl e incienso
México vive una de sus tradiciones más importantes cada 2 de noviembre. (AP)
15/8/2007 | Redacción StarMedia México Imprimir
Los cementerios se convierten cada año en centro de reunión de las familias mexicanas; las velas encendidas, el olor a incienso y el inconfundible aroma de cempazúchitl inundan a una de las ciudades más grandes del mundo. Es 2 de noviembre, es Día de Muertos.

Con un origen prehispánico y español, el Día de los Muertos constituye una de las tradiciones con más arraigo en nuestra cultura, uniendo a la familia en torno a uno de los ritos más típicos y emblemáticos de México.

Las ofrendas
Las ofrendas ocupan un lugar preponderante en esta celebración, elaborándose a todo lo largo y ancho del país con comida, fotografías de los muertos, fruta, calaveritas de azúcar, pan, vino y las cosas favoritas de los fallecidos.

El significado
Las veladoras y el incienso no pueden faltar, pues tienen la finalidad de dar la bienvenida a los familiares y amigos que ya se han ido y también, ser su guía en el más allá.

Las flores tienen un carácter más religioso; como ofrenda y también como guía, pues en algunas poblaciones del país, se acostumbraba hacer un camino de pétalos desde la tumba hasta la casa del fallecido.

Los lugares
En lugares como Mixquic, Puebla o Pátzcuaro en Michoacán el festejo tiene un peso verdaderamente importante, la vida se paraliza y todos se preparan para la ocasión.

Madres, padres, abuelos e hijos preparan con antelación los diferentes platillos que serán ofrendados, así como también los altares que se instalan en cada casa.

Una vez en el panteón proceden a hacer una limpia exhaustiva de las tumbas y llevan a cabo rezos en honor a sus difuntos. Las familias están juntas de nuevo, al menos por unos momentos.

La seriedad con que toman dicho rito constituye un hecho con pocos precedentes en la cultura latinoamericana, México es aún un país con estrechos lazos con el pasado y con la melancolía como motor de estos.