"El Senado terminará de considerar el proyecto migratorio de una forma o de otra antes del 4 de julio", dijo, en referencia a la fecha en que se celebra la independencia de Estados Unidos.
En cambio, dijo estar a favor de eliminar la lotería de visados, por la que se reparten 50.000 permisos de residencia al año, y de privilegiar los méritos de las personas que quieren emigrar a USA, por encima de los vínculos familiares.
El proyecto "elimina la llamada emigración en cadena, que da al primo segundo de un ciudadano estadounidense que está en algún lugar del mundo tanto acceso a Estados Unidos como el próximo Albert Einstein", dijo McConnell.
Respaldan el proyecto la mayoría de los demócratas, pero los republicanos están más divididos. Lo apoyan los que escuchan a las empresas, que quieren asegurarse la mano de obra extranjera, y lo rechazan los que se sienten cercanos a los muchos estadounidenses que quieren blindar la frontera y penalizar a los inmigrantes indocumentados.
Graham defiende a aprobación
El republicano Lindsey Graham es uno de los senadores a favor de la propuesta, que volvió a defender en una entrevista en el canal ABC.
"Si llegamos a un voto final (en el pleno), tendríamos una mayoría bipartidista, porque éste es un enfoque integral a un problema que ha estado pendiente durante 20 años", dijo.
"Creo que la mayoría de los estadounidenses entienden que los 12 millones (de inmigrantes clandestinos) están aquí. No se los van a llevar. Y este proyecto de ley no perdona a 12 millones, los coloca bajo la ley", añadió Graham.
Cornyn no cree en avance
En cambio, su colega republicano John Cornyn dijo en una entrevista en CNN que la propuesta no funcionará porque requiere que la policía compruebe en 24 horas el historial delictivo de las personas que soliciten la regularización.
Insistió en que es necesario reforzar los sistemas de seguridad para impedir la entrada clandestina de personas a Estados Unidos. En ese sentido, calificó como "una buena idea" la propuesta del presidente de USA George Bush, de usar 4.400 millones de dólares que se recogerán en concepto de tasas migratorias para vigilar mejor la frontera, pero aclaró que eso "no es suficiente para satisfacer las inquietudes" sobre el proyecto.
Evitar los límites a las enmiendas
Cornyn pidió que se permita debatir el asunto largo y tendido en el Senado y que no haya límites al número de enmiendas que se puedan presentar.
Para el senador demócrata Jack Reed, sin embargo, eliminar esas restricciones, acordadas por los líderes de ambos partidos, significaría que el Senado nunca llegaría a votar sobre el proyecto. "Espero que podamos aprobar una reforma migratoria integral. El statu quo no funciona para nadie", opinó Reed en CNN.