Gay estima que esta iniciativa cuenta con elementos clave para solucionar una variedad de problemas de inmigración y al mismo tiempo contribuir a mejorar la seguridad estadounidense.
Durante un discurso pronunciado ante la Asociación General de Contratistas de los Estados Unidos, Gutiérrez destacó que la reforma está en la agenda del presidente George Bush, "desde el día que empezó su Gobierno" hace más de seis años.
Explicó que como ex gobernador de Texas, Bush "sabe sobre inmigración", y que estados como este "han venido lidiando con este tema desde hace largo tiempo".
Por su lado, Eliseo Medina, vice-presidente de la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), declaró: "estamos muy felices" con una decisión que impulsa la reforma y tiene en cuenta los derechos de los trabajadores al tiempo que cubre las necesidades de mano de obra para el desarrollo económico.
El Movimiento por una Reforma de Inmigración Justa dijo "que nunca antes como ahora habían sido tan fuertes las posibilidades de la aprobación de una reforma exhaustiva".
Acción del Senado
En un comunicado, aplaudió "este primer paso bipartidista en la Cámara de Representantes" e indicó que espera una acción similar en el Senado a corto plazo. Subrayó que "el público ya está cansado de acusaciones partidistas mutuas" sobre esta ley.
El Movimiento expresó su optimismo de que la legislación de ambos representantes ante la Cámara Baja estará acorde con muchos de los principios de la organización, incluido un camino para la naturalización y la protección de los trabajadores.
La entidad estima que "cada día que el sistema de inmigración permanece irregular es otro día que la gente es víctima de la explotación en el trabajo y los niños (hijos de los inmigrantes) siguen sin esperanzas de reunirse con sus padres".
Aseguró que la violencia contra las familias a través de las redadas sólo subraya la necesidad de una reforma de inmigración ahora. El proyecto bipartidista permitiría la legalización de los inmigrantes indocumentados.
Puntos fuertes de la ley
La iniciativa de ley, conocida por su sigla en inglés como 'STRIVE', fue presentada como una respuesta humanitaria al escaso control de las fronteras y a la presencia de alrededor de doce millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
El proyecto de ley Gutiérrez-Flake incluye en sus siete capítulos y 200 páginas una vía a la legalización para millones de indocumentados que entraron al país antes del 1 de junio de 2006.
Esos inmigrantes tendrían que salir de Estados Unidos y tramitar en el extranjero su solicitud de residencia permanente.