Al mismo tiempo, expertos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) constataron que se mantiene la actividad sísmica en el interior del volcán, a una profundidad de entre cinco y siete kilómetros.
Un informe de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), precisó que la columna de la erupción mantiene una altitud de entre 5.500 y 7.000 metros y las cenizas, llevadas por el viento, se desplazan en sentido sureste-este, hacia Futaleufú y territorio argentino.
Los vulcanólogos del Sernageomín, que pernoctan en el buque 'Aquiles', de la Armada, estacionado frente a la localidad de Chaitén, hacen vuelos diarios sobre el volcán e intentan predecir la evolución de la erupción mediante una red de cinco estaciones sísmicas instaladas en la zona.
En caso de explosión, la ciudad sería arrasada en 6 minutos
La evacuación total en un perímetro de 50 kilómetros en torno al volcán se ordenó ante el temor de que ocurra una explosión que, por un cambio de presión de los gases, provoque la salida del material volcánico.
La temperatura de este material se calcula en unos 400 grados centígrados y podría expandirse a 300 kilómetros por hora por los valles y ríos de la zona.