12/06/2009 | Redacción StarMedia

Obsesión por el trabajo, enfermedad cada vez más extendida.
Tener una vida laboral supone una acción, aparte de necesaria, gratificante para el hombre. Para empezar, proporciona una fuente de ingresos que permite disfrutar con más calidad del tiempo de ocio restante. Pero, también aporta a la persona un desarrollo de la expresión creativa, un sentido de la utilidad y una potenciación de la relaciones sociales.
El trabajo o la forma de ejercerlo ha sufrido cambios, fundamentalmente positivos, desde hace dos siglos hasta la actualidad.
Hace 200 años, un trabajador cubría unas 220.000 horas de media a lo largo de toda su vida. Hoy, apenas llega a las 70.000 horas. La consecuencia ha sido un incremento del ocio y una concepción de éste como determinante para tener un mínimo de calidad de vida.
No obstante, paralelo a estos cambios, la sociedad ha acabado cayendo en una concepción de la vida cuyo principal cimiento es el consumo. De esta manera, cada vez más, vemos que las personas van sacrificando su tiempo libre para conseguir otro empleo y así poder ganar más dinero. Es una tendencia absoluta a elevar el nivel material de vida que, casi sin darnos cuenta, va esquilmando la mayor parte de nuestro tiempo libre.
A esto también hay que añadir la consideración que durante muchos años se ha mantenido, y que aún hoy perdura, de plantear esta dedicación intensa al trabajo como una conducta adecuada, socialmente valorada y que refleja un sentido de la responsabilidad y un alto estatus en la persona.
Este tipo de convenciones sociales suponen una de las causas que generan una enfermedad que todavía hoy no reconocemos, la adicción al trabajo.
La fuertes presiones sociales por conseguir el éxito hacen que el trabajador poco a poco vaya aumentando su implicación en el terreno laboral hasta perder casi por completo el control sobre los límites de trabajo, así como su vida familiar u ociosa.
El perfil de las personas que muestran este tipo de patología (el término anglosajón los denomina 'workalcoholic') suele ser de profesionales liberales considerados muy perfeccionistas y con un excesivo afán de éxito.
Su edad suele rondar entre los 35 y 40 años, suelen ser de clase media- alta, no disponen apenas de tiempo libre y necesitan que los resultados de sus acciones se ejecuten de manera inmediata. Las profesiones donde más se ha detectado este tipo de perfil corresponde a hombres y mujeres de negocios, abogados, médicos y economistas principalmente.
A la hora de detectarlos, el principal problema con el que nos encontramos es que las personas que lo sufren raramente suelen reconocerlo. Sin embargo, basta con observarlos para darse cuenta.
Su casa se ha convertido en la oficina, el trabajo les satisface más que la familia, por ello en multitud de ocasiones se olvidan de sus obligaciones familiares y sociales. Si deciden tomarse vacaciones apenas descansan, el tiempo libre se convierte casi en una fobia para ellos ya que el sueño o la diversión lo consideran una pérdida de tiempo.
Xavier 2/10/2009 Reportado
Es uno de los más grandes males que vive la humandad, el afán desmedido por trabajar, olvidándose que también es necesario la recreación fuera del trabajo y el ocio. Lo único que conduce a ésta obsesión, del trabajar, es que al final se termina enfermo, tanto físico como mental.
Dulce 1/7/2009 Reportado
Excelente informacion
noticias relacionadas
claves del día
Amor, salud y dinero... Comprueba cómo te irá a ti y a tus seres queridos el año próximo
¿Tienes dudas sobre qué regalarle? Te ofrecemos una guía de obsequios inspirada en su signo zodiacal
¿Quieres eliminar las malas energías o que se cumplan tus sueños? Hay una receta para cada deseo
Comparte este Articulo