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Revelación del FBI
Chantajean a Oprah Winfrey con supuestas grabaciones contra su reputación
La presentadora Oprah Winfrey. (AP)
8/1/2007 | APImprimirEnviar
Un hombre fue acusado de tratar de chantajear a Oprah Winfrey, pidiéndole 1,5 millones de dólares bajo amenaza de divulgar conversaciones telefónicas grabadas que según él afectarían la reputación de la famosa conductora de televisión, según el FBI e informes de prensa.

*Especial de TV

Según una querella penal interpuesta en una corte federal de distrito, el presunto chantajista fue identificado como Keifer Bonvillain, de 36 años.

La querella no identifica a la persona que estaba siendo chantajeada y se limita a decir que es propietaria de una compañía con sede en Chicago. Fuentes anónimas citadas el sábado por los diarios 'Chicago Tribune' y 'Chicago Sun-Times', sin embargo, dijeron que el blanco de Bonvillain era Winfrey.

Bonvillain, de Atlanta, fue arrestado el 15 de diciembre en el estacionamiento de un hotel de Atlanta y liberado posteriormente tras la presentación de una fianza de 20.000 dólares. Se le programó una audiencia judicial preliminar en Chicago el lunes.

Sobre sus negocios
Según la querella, Bonvillain conoció a un empleado de la compañía con sede en Chicago hace dos años durante una fiesta. Posteriormente grabó conversaciones con el empleado, que trataban acerca de la dueña de la empresa y de sus negocios.

Bonvillain le envió un correo electrónico al dueño a mediados de octubre, diciéndole que uno de sus empleados dijo cosas horribles sobre ella, según el texto de la querella.

Un mes después, Bonvillain envió una carta en la que decía tener cintas de las conversaciones, según un agente del FBI citado en el documento. En respuesta, un socio de la compañía le llamó a Bonvillain, quien le dijo que él había grabado 12 horas de esas discusiones.

Durante las siguientes semanas, Bonvillain le dijo al socio que quería publicar un libro con base en las cintas y sostuvo que había recibido ofertas de entre medio millón y tres millones de dólares de parte de diarios sensacionalistas y editoriales de libros, según la querella.



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