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Coproducida con Guillermo Arriaga
Diego Luna lleva a San Sebastián la película 'El Búfalo de la noche'
Diego Luna viajó al Festival para presentar el filme en la sección 'Horizontes Latinos'. (AP)
25/9/2007 | EFEImprimirEnviar
Recién llegado de Tokio, adonde llegó tras hacer escala en Venecia, el actor, director y productor Diego Luna recaló ahora en el Festival de San Sebastián, donde presenta 'El búfalo de la noche', coproducida con Guillermo Arriaga.

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El que está considerado como uno de los astros mexicanos más conocidos también aprovecha para aliviarse un tanto del peso de la fama en su país, que recientemente le llevó a tomar medidas como enmascararse para ir a un parque de atracciones con su novia, Camila Sodi.

"¡Llegó hasta acá la noticia, no lo puedo creer!", exclamó entre risas Luna a preguntas sobre este episodio. Y es que "la parte menos atractiva de todo esto es la fama.
Me da miedo y es lo más difícil de disfrutar", confesó el actor nacido en la capital mexicana en 1979.

"Se sufre mucho el acoso de la vida privada, te hace cuestionarte si quieres seguir viviendo donde vives, y te hace tener que encerrarte", reconoció el intérprete de cintas como 'Y tu mamá también' (2001), 'The Terminal' (2004) y 'Open Range' (2003).

¿Una vida alejada de México?
Al respecto, la posibilidad de irse a vivir fuera de México "es una idea que estoy barajando todo el tiempo. Lo viví en Tokio, caminar en la calle y que no sólo nadie te voltea a ver, sino que te empujen y te traten mal tiene su punto. Hay una parte que se goza muchísimo del anonimato, y lo disfruté muchísimo".
Pero a la vez "en México está la gente que amo, está mi compañía, está donde siento que pertenezco, y tengo una libertad creativa allá que no creo que encontraría en ningún otro lugar", precisó.

Porque con la fama viene también algo "que es poca madre: que te puedes dedicar a tu trabajo cien por ciento, darte el tiempo, pedir las cosas que son necesarias... Un lujo que no cambiaría por nada, el de poder poner reglas para hacer mejor las películas", recalcó.

Una historia de jóvenes inteligentes
Películas como 'Cochochi', producida por Canana -la empresa que montaron Luna y su amigo, colega y compatriota Gael García Bernal-, que presentó este mes en Venecia, o este 'El búfalo de la noche', coproducido con La Neta, la compañía de Guillermo Arriaga, guionista de éxitos como 'Amores perros' (2000) y 'Babel' (2006).

El escritor mexicano es el autor de la novela en que se basa 'El búfalo de la noche', una historia sobre el amor y la locura que ha llevado a la pantalla el venezolano Jorge Hernández Aldana y en la que actúan Luna, Sodi y los noveles Gabriel González y Liz Gallardo.

"Queríamos hacer una película de jóvenes inteligentes, que echan la cabeza, de esos que hay muchos y cada vez hay menos películas sobre ellos, nos tratan como pendejos", explicó Luna, quien viajó a San Sebastián con González y el director para presentar el filme en la sección Horizontes Latinos.

Siete semanas en la cartelera
Para meterse en el papel, "mi decisión fue cambiar todos los hábitos, hacer que este tipo fuera lo más distinto a mí posible. A mí me encanta el fútbol, y empecé a ver basketball; me encanta comer, e hice una dieta de puro tofu durante tres meses; me encanta la fiesta y los amigos, y no bebí por cinco meses...", recordó.

Por ello, "cuando conocí a Diego pensé: 'Qué aburrido es'",comentó entre risas Gregorio González, escogido para encarnar a un esquizofrénico tras una selección entre 3.000 aspirantes.

La implicación de Luna también fue elogiada por Hernández Aldana (Caracas, 1969), ingeniero de computación que a los 23 años dejó su carrera para dedicarse al cine y que debuta con este filme que lleva siete semanas en las carteleras mexicanas.

Implicación sobresaliente
"Que Diego haya sido cómplice incondicional para mí fue una gran demostración no sólo del tipo de persona que es, sino de su profesionalismo", remarcó el director.

Lo cierto es que "yo siento que todos acabamos de alguna manera siendo productores, sobre todo como se filma en México, algo que cabe generalizar para Latinoamérica.

Todos acabamos poniendo más de lo que esperábamos, y siempre hay una sensación de pertenencia en lo que hacemos", destacó Luna. "Nadie hace esto por dinero, siempre hay un riesgo enorme y requiere una convicción y una necesidad de ser parte de ello", concluyó.


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