Sinatra, su genio y su figura, eran inimitables. Ninguno de sus posibles sucesores regala caniches llamados Mafia, intenta suicidarse por el desamor de Ava Gardner o se ofrece a Mia Farrow (su ex esposa) para partir las piernas a Woody Allen.
Pero aunque cantara "a su manera", creó una escuela que, diez años después de su muerte, cuenta con una nutrida legión de alumnos aventajados.
Bublé, el 'imitador'
El canadiense Michael Bublé es, musicalmente hablando, el más fiel -o el menos imaginativo, según se mire- de estos 'crooners' del nuevo milenio, y ha recuperado 'standards' -temas clásicos del género- como 'That's life' y 'Come fly with me'.
De hecho, el productor de Bublé no es otro que un apadrinado del cantante de 'My way', el veterano Paul Anka, que decidió volver a cantar cuando escuchó al canadiense y explicaba: "La música de este chico demuestra que el swing puede seguir funcionando con un público joven".