Desde los primeros acordes, la nostalgia se apoderó de un público que había pagado entre 350 y 2.300 pesos para ver el regreso a los escenarios de la terna compuesta por Sting (bajo y voz), Andy Summers (guitarra) y Stewart Copeland (batería).
La audiencia se componía en su mayoría de treintañeros, que se sabían al pie de la letra los éxitos que la banda acuñó entre 1977 y 1985, antes de decir adiós hasta ésta su gira de reencuentro.
Como si no hubiera pasado el tiempo, el combo se sincronizó perfectamente para regalar a la audiencia éxitos como 'Don't stand so close to me', 'Walking on the moon' y 'Every little thing she does is magic'.
Sting chapurreó el español
La lluvia hizo una fugaz aparición al inicio del concierto, pero la voz de un Sting que chapurreó el español toda la noche ahuyentaron a las nubes e hicieron salir a la luna llena.
El cantante fue quien más cómodo se encontró sobre el escenario, aunque el que más pareció disfrutar fue el batería Stewart Copeland.